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  • Natalie Rocfort

Semana 23 - ¡Celebremos cada semana que pasa!


Ya tengo 23 semanas y media. La panza esta gigante y siento que algunos días es mas grande que otros. Aunque esto sospecho que es un poco por la digestión lenta y la mala evacuación (todas las mamas ya hablamos de estos temas, y dejamos el romanticismo de lado, no? jajaja) Hay momentos en que tengo partes de la panza mas duras, y creo que es porque la gorda anda dándose de volantines y lo que siento es su poto o tu cabeza. Me divierte pensar en como nos vamos a divertir!

Como les he ido contando, mi embarazo ha sido bastante tranquilo a comparación de las historias de terror que he oido durante estos años como fotógrafa de bebes. Nada de nauseas ni grandes malestares. Ahora tengo un dolor de muñecas que se ha ido extendiendo hacia los codos, causado por una compresión de un nervio cervical por mala posición al dormir. Pero siempre he dormido igual! Ya no se que hacer! Hoy me compre la almohada mas cara de mi vida. Espero que funcione. El otro síntoma constante desde que me entere que estaba embarazada es mucho sueño. Estoy segura que es mi cuerpo, que sabiamente empieza a acumular crédito de sueño para los primeros meses de Vera. ¿Será que me deja dormir o será una bebe High Demand? Solo lo sabré en unos meses. Se que al final los hijos hacen un poco lo que les da la gana. Desde el momento en que deciden llegar. Yo quise hombre, pero es mujer. Quise parto natural, pero inevitablemente será cesárea. Me da miedo lo que se me viene. Pero al mismo tiempo no puedo estar mas emocionada.

El tiempo avanza inexorablemente y mi enana es cada vez mas real. Ahora la siento pateando todo el día, y sospecho inclusive que le da hipo, porque a veces siento golpes a un ritmo definido y constante. Siempre he escuchado que las abuelitas dicen que los niños crecen cuando les da hipo. ¿Será que mi hija nace grande? Me imagino que todas las mamas nos preguntamos cada día de estos 9 meses de espera como se vera nuestro bebe. En el caso de mi hija, tiene una abuela peruano-japonesa, una afroperuana, un abuelo francés y otro italo argentino. Así que las posibilidades son infinitas. ¿Saldra chinita? Negrita? Gringa de ojos azules? Me divierte pensar en lo que la genética nos depara. Al fin, lo único que realmente me interesa es que este completa, sana y que sea una niña feliz. Y esto lo repito en cada post, pero es que realmente veo tantas barbaridades todos los días en Facebook, que me preocupa poder criar a una persona feliz y de bien. Con conciencia, criterio y profundo respeto por nuestro mundo y los seres que nos rodean. ¡Vaya reto!

Nunca he sido una persona demasiado miedosa. Ansiosa sí, pero no es el miedo lo que me vence. Más bien desde niña siempre he sido bastante temeraria. Mi mamá me dice que ahora que me toca ser mamá pagaré todas mis travesuras de niña. ¡Ay de mi! Espero poder enseñarle a mi hija lo mismo. A no temerle a la vida, sino a hacerle frente, siempre con el mentón en alto. A mejor arrepentirme de las cosas que hago que de las que dejo de hacer. A vivir la vida y a no dejar que la vida me viva. Aunque tengo que aceptar que últimamente la preocupación por hacer dinero para poder darle a mi gordita todo lo que va a necesitar, me consume más tiempo del que me gustaría y pienso que tal vez no estoy realmente disfrutando de mi embarazo. A veces me despierto por la madrugada y mientras hago pila, me pregunto si realmente seré capaz de sobrevivir y de sacar a mi hija adelante. Me preocupa que los meses en los que vaya a estar de licencia de maternidad me consuma los ahorros y que luego no pueda reponerlos. Aunque dicen que los bebes vienen con el pan bajo el brazo. Espero que Vera llegue con una panadería completa. Jajaja.

Cada semana que pasa es una meta cumplida. Cada semana que pasa es una semana en la que mi beba sigue conmigo, y cada vez se disminuye más el riesgo de perderla. Así que cada sábado que llega, celebramos las dos juntas. Ahora, ya a las 22 semanas y media mi ansiedad ha disminuido muchísimo. Estoy pudiendo controlar mejor mi peso, pero claro que me arrepiento de haberme desbandado en los primeros 3 meses. Subí 7 kilos, y en total hasta ahora que tengo 5 meses y medio de gestación, voy 9 kilos. Aún falta la parte más pesada de la dulce espera de mi enana, y aún tengo varios kilos más por ganar, así que aunque intento disfrutar de mi embarazo, a veces ese disfrutar se traduce en comer rico y eso es algo que no puedo hacer todo el tiempo. Así que intento salir a caminar con mi perra para luego poder comerme un chocolate y no sentir culpa. jaja. En realidad lo único que realmente me preocupa es que no me de preeclampsia ni diabetes gestacional para que mi gorda no tenga ningún problema y podamos llegar al final del embarazo sin complicaciones. Así que fui a visitar a mi nutricionista que me ordenó comer más proteína animal de lo que solía consumir. Cosa que realmente no me encanta, porque realmente casi no comía carne. Pero bueno, ya me doy cuenta de los sacrificios que empezamos a hacer las mamás desde la panza. Nunca he sido Miss Perú, ni pretendo ser flaca, pero sí estar sana y que mi bebe nazca saludable. Nada más.


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NATALIE ROCFORT PHOTOGRAPHY

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